lunes, 15 de octubre de 2012

Venezuela-España: La gran derrota de la prensa española - Ángeles Diez Rodríguez

Su artillería se ha apoyado unas veces en la ocultación de los datos más relevantes y exitosos de la gestión del presidente Chávez, otras en el ensalzamiento de unas cualidades construidas ad hoc para Capriles, otras en la magnificación y descontextualización de los problemas de Venezuela y, la mayor parte de las veces, se ha recurrido al paraperiodismo : la adjetivación y la descalificación, la parcialidad, la emisión de opiniones como si fueran información, el falseamiento de datos, la tergiversación de declaraciones, la generalización de lo anecdótico, el tratamiento superficial y tendencioso, la inversión de la causa y el efecto, la personificación y demonización del presidente, la desconexión entre los hechos, etc. Ciertamente los medios españoles no han sido los únicos medios de comunicación implicados en la parcialidad y el falseamiento del proceso electoral venezolano pero quizá son, junto con los medios privados venezolanos, quienes menos han guardado las formas.

El tratamiento mediático al proceso revolucionario bolivariano es uno de esos casos paradigmáticos que ilustra a la perfección la guerra de los medios contra la ciudadanía, hasta el punto de que incluso después de que su candidato, H. Capriles, fuera derrotado han seguido manteniendo una posición de unánime descalificación y de sospecha hacia el reelecto presidente Chávez.

El mismo día de las elecciones, el diario El país, bandera insignia del grupo PRISA y vinculado a los medios privados y a la oposición venezolana, se despachaba con el titular “Un país en la encrucijada”; artículo cuya entradilla decía: “ Venezuela, convertida en el Estado más violento de América Latina tras Honduras, decide hoy si pasa página a los 14 años del régimen autoritario y populista de Hugo Chávez”. Los autores del artículo, Maye Primera y Luis Prados, condensaban en estas líneas los dos tópicos que durante años y especialmente en esta campaña han sido bandera de los partidos de la oposición. Lanzaban una acusación implícita contra el gobierno de Chávez al responsabilizarle de los índices de violencia y vinculaban dicha violencia a la propia figura del presidente llamándole autoritario y populista. Este titular adquiere un significado especialmente negativo después de la entradilla pues nos aclara que los dos caminos que definen la encrucijada son, o el autoritarismo y la violencia del gobierno de Chávez o, implícitamente, la paz, la moderación y discreción de Capriles (antetítulo del artículo de La Vanguardia ese mismo día).

El diario ABC y Radio Televisón Española, también utilizaron la misma estrategia apuntando a la confrontación, la difusión de sospechas sobre posibles actos de violencia y la inestabilidad de Venezuela. Si ya durante meses todos los medios masivos españoles trabajaron arduamente para construir una determinada imagen del proceso electoral venezolano, el día antes de las elecciones no había por qué cambiar la línea editorial. Su misión ha sido doble, por un lado, influir en el voto en la dirección de sus pares venezolanos, por otro, crear las mejores condiciones para justificar una denuncia de fraude en caso de que los resultados fueran ajustados. Evidentemente no se trata de una guerra mediática ajena a los intereses y fines de los actores políticos, la complementariedad de los medios españoles y los medios privados venezolanos nos descubre una lógica económico-política que subyace, orienta, diseña y financia esta guerra. Al mismo tiempo, es necesario contextualizar este tipo de actuaciones en el mapa geoestratégico latinoamericano, señalar el papel de las empresas españolas (Banesto, BBVA, Telefónica, Repsol, etc) su visión recolonizadora y el papel facilitador del reino de España en el control económico de la zona. Cualquier proyecto de integración regional autónomo, cualquier proyecto soberanista que suponga un atisbo de riesgo sobre los intereses empresariales se convierte automáticamente en un flanco a batir. En este sentido, el proceso bolivariano es una seria amenaza, lo es para el imperio estadounidense, pero también para sus socios europeos.

Sin embargo, a pesar de toda la carne puesta en el asador mediático, a pesar del bombardeo y las distintas formas de ingerencia que éste encubre, a pesar de todo, los medios han sido derrotados por el pueblo venezolano. Ni siquiera ha sido el presidente Chávez, aunque sin duda su liderazgo ha sido determinante, la realidad fue que, contra el pronóstico poderoso de la manipulación informativa, los ciudadanos venezolanos fueron masivamente a votar (más del 80% en un país donde no es obligatorio hacerlo) y dieron en un 55,26% su respaldo al candidato Chávez y al proceso bolivariano. Cuestionar la transparencia, la limpieza y la fiabilidad del sistema electoral venezolano queda fuera de toda duda razonable dado que ha sido considerado el mejor del mundo por la Fundación Carter, por los cientos de personas de todo el mundo que actuaron como acompañantes del proceso y que ha contado con el aval de la propia oposición venezolana que sancionó el sistema utilizándolo en sus elecciones primarias y firmando actas de confiabilidad antes de las elecciones. Así pues, perdidas las apuestas y habiendo comprado gran cantidad de boletos, solo resta rediseñar la campaña bélica y proceder al reciclado semántico.

Durante años, el proyecto imperial ha jugado a confundir votocracia con democracia. Educando adecuadamente a los electores a través de las corporaciones mediáticas y blindando el acceso a la competencia electoral de las clases populares el control estaba garantizado pues bastaba con exigir elecciones libres para legitimar el gobierno de las élites. Cuando se producía alguna disfunción como en el caso de Chile, ahí estaba el golpe de estado para restituir el orden. En Venezuela también se hizo ese recorrido, sin embargo, al fallar el golpe político-empresarial-mediático del 2002 se inicia una nueva etapa, una campaña de desgaste liderada por las corporaciones mediáticas y basada en la reeducación del ciudadano venezolano. En esta etapa el tópico central es sembrar dudas sobre el proceso electoral: falta de transparencia, coacción, fraude, etc. Las elecciones venezolanas del 7 de Octubre han supuesto una nueva derrota de la estrategia bélica contra Venezuela y su rediseño.

2.- El rediseño de la guerra y la unanimidad de la estrategia

El hecho de que no haya habido ninguna rectificación por parte de los medios de comunicación ante el más que evidente fracaso de sus líneas editoriales –nos apoyamos en el análisis de los medios españoles-, sugiere, sin duda, el inicio de una nueva etapa desestabilizadora cuyas líneas maestras estaban ya en la campaña contra el candidato Hugo Chávez.

Al día siguiente de las elecciones, con los resultados definitivos, con toda la información que constataba la tranquilidad del proceso, la confianza de los electores y partidos en la transparencia y fiabilidad de los resultados; con todos estos datos, los medios españoles trazan las marcas de la nueva fase del enfrentamiento y, de nuevo, las coincidencias son más que reseñables: 1) la prolongación del mandato, 2) la gestión, 3) la incertidumbre y 4) la polarización.

Aún no está definida cuál será la idea fuerza sobre la que pivoten las demás pero todo a punta a que será la primera, es decir, la prolongación del mandato vinculada a la matriz populismo-dictadura. Es probable que la puesta en duda de la gestión unida a problemas no resueltos como la corrupción, el burocratismo o la violencia, sea una línea secundaria idónea en la que, los sectores progresistas se integrarán a la campaña mediática encontrando un espacio para sus discursos críticos “desde la izquierda”. La tercera traza supone ahondar en el tema de la enfermedad del presidente reforzando el imaginario que supone la imposibilidad de continuidad del proceso bolivariano sin H. Chávez. El afecto y la sintonía de un pueblo con su presidente –insólito en cualquier contexto de democracia representativa- es un parabán que hay que fisurar con cuidado pues puede volverse en contra en el contexto venezolano aunque no en el exterior. Es probable que estas líneas secundarias se trabajen de distinta forma hacia las audiencias europeas o latinoamericanas. Finalmente, el discurso de la polarización del pueblo venezolano constituye un flanco muy adecuado para seguir vinculando el proceso bolivariano a la confrontación, la división y la exclusión.

Dos días después de las elecciones El País titula dos amplios artículos: “Chávez logra un cuarto mandato para estar 20 años más en el poder” y “La derrota pone a prueba la unidad de la oposición venezolana”. En el primer titular vemos cómo no es el pueblo venezolano quien elige de nuevo a Chávez para gobernar el país, sino que el Chávez quien logra 20 años más. Suponemos que el jefe de redacción o los autores quisieron decir seis años más, que es lo que durará el nuevo mandato, pero en la línea de acusar al presidente de dictador es casi inevitable el lapsus. A la oposición se le lanza un mensaje, la necesidad de mantenerse unida y esperar tiempos mejores. El diario ABC después de haber difundido la victoria de Capriles el día de las elecciones, publicaba al día siguiente un artículo cuyos primeros párrafos coreaban la duración del gobierno con frases como “El mandatario gobernará un nuevo período de seis años hasta 2019 con lo cual llegaría a dos décadas en el cargo” y cuatro días después lanzaba el titular “Capriles dice que no hubo fraude, pero que Chávez abusó de la maquinaria oficialista”; nuevamente el triunfo electoral de H. Chávez se une a acusaciones dictatoriales. El día después de las elecciones en una tertulia de Radio Nacional de España un comentarista explicó a la audiencia española que también Hitler había ganado unas elecciones.

Maye Primera ejerce como paraperiodista principal del periódico El país y registra magistralmente todos los tópicos de la nueva estrategia post-derrota en la introducción del artículo sobre la victoria de Chávez “la holgada victoria de Chávez a sus 58 años, se produce a pesar del fracaso de su gestión y de la incertidumbre que supone su enfermedad al no tener un heredero conocido”. En general, se trata de un periodista muy poco hábil en su trabajo aunque quizá muy a tono con el nivel intelectual y político de la propia oposición venezolana, pero no cabe duda de que hay un diseño muy elaborado de la línea a seguir. En esta entradilla reconoce la victoria de Chávez pero se ocupa de señalar su edad que, aunque no es elevada para un presidente, colocada al lado de las palabras enfermedad y heredero se convierte en un proyectil dirigido a reforzar la idea de incertidumbre sobre el futuro. Como dijimos, el mismo día de las elecciones publicó un artículo cuyo titular “Un país en la encrucijada”, trataba de igualar el peso de las dos opciones electorales y en sus contenidos se centraba en acusar al gobierno de Hugo Chávez de los índices de violencia, la inseguridad, todo unido a la acusación de mala gestión.

El ABC continúa con la vía de la sospecha sobre el proceso electoral y después de retirar el anuncio de la victoria de Capriles titula la noticia del triunfo de H. Chávez “Rajoy felicita a Hugo Chávez por su “triunfo” electoral” poniendo entre comillas la palabra triunfo. En otro artículo tituló “La UE felicita a Chávez pero pide promover libertades fundamentales”. Radio Televisión Española en su página web optó también por incidir en lo prolongado del mandato de Chávez y, sorprendentemente le dedicó más espacio al candidato derrotado que al ganador: “Chávez estará 20 años en el poder pero con una oposición más fuerte” y “Capriles recuerda a Chávez que “hay un país que tiene dos visiones”.

Es probable que el eje de coordenadas dictadura-polarización se constituya en el núcleo duro de la nueva fase de guerra mediática. En primer lugar porque se da continuidad a la campaña de propaganda que ya tiene un recorrido fuertemente asentado en las conciencias en relación a la figura del presidente Chávez, digamos que ya hay un “buen” trabajo realizado por rentabilizar y, en segundo lugar, porque el término dictadura compendia y personifica todas las maldades, señala al enemigo sin que se necesite añadir ningún esfuerzo explicativo. La polarización es una de las consignas más potentes ya que permite utilizar los votos obtenidos por la oposición como arma arrojadiza a la vez que continúa apuntalando el flanco más débil de la oposición, su falta de unidad. Así mismo, ambas coordenadas son especialmente potentes dirigidas a minar el posicionamiento geopolítico de Venezuela en el área latinoamericana dado que las dictaduras y la división han sido dos de las lacras que más han golpeado a los pueblos latinoamericanos.

Lo que resulta del todo evidente es que, tras la derrota de las empresas mediáticas, la guerra contra el pueblo venezolano y la revolución bolivariana continúa.

Fuente Original: Hilo Directo

A lo que el Premio Nobel llama Paz - Olga Rodríguez

El Nobel de la Paz premia a una Europa que exige recortes en derechos básicos como la educación o la sanidad públicas, que está apostando por políticas que contribuyen al crecimiento de la pobreza y de la desigualdad social, que estrangula a su sur, endeudándolo, para que pague a sus acreedores: los bancos franceses y alemanes, fundamentalmente.

El Nobel premia a una Unión Europea que gobierna para los bancos, para el poder financiero, a costa de asfixiar cada vez a las personas: En España el índice de miseria alcanza ya el 26,4% -el más alto de toda la UE- mientras que los diez más ricos de la Bolsa española incrementaron su fortuna en un 8% en 2011.

En Grecia se ha dejado de operar a aquellos pacientes con cáncer que han perdido su cobertura sanitaria y no pueden pagar su tratamiento. Crecen los casos de enfermedades como la tuberculosis. Los hospitales públicos limitan el suministro de medicinas vitales y niegan atención a quienes menos tienen.

“En Grecia, a una mujer sin recursos para comprar la leche de su hijo, el Estado le hace pagar por los análisis del niño”, ha denunciado recientemente la ONG Médicos del Mundo.

Es el precio que está pagando la gente para que los bancos recuperen el dinero que perdieron a través de su voracidad financiera y de una gestión sin escrúpulos ni previsiones. Un precio impuesto por la Unión Europea.

El Nobel premia a una Unión Europea que levanta muros, externaliza fronteras y encarcela a personas por el simple hecho de no tener papeles; que apoya o guarda silencio ante operaciones militares en las que mueren civiles, que maltrata a ex colonias como el Sáhara occidental o respalda a regímenes represivos siempre y cuando éstos favorezcan sus intereses económicos y geoestratégicos.

La Unión Europea fue aliada del Egipto de Hosni Mubarak, mantiene espléndidas relaciones con la monarquía absolutista de Arabia Saudí o con el Estado de Israel, con quien firmó un acuerdo preferente en materia comercial.

Cuando Israel lanzó en 2008 la operación Plomo Fundido contra Gaza ningún país de la Unión Europea llamó a consultas a los embajadores israelíes, ni suspendió las relaciones comerciales con Tel Aviv, a pesar de que el Ejército israelí mató a 1.400 palestinos y bombardeó en al menos cuatro ocasiones las sedes de la ONU en la Franja.

La UE nunca ha condenado los ataques estadounidenses con aviones no tripulados en Pakistán -impulsados por Barack Obama, otro Premio Nobel de la Paz- que han matado ya a 3.000 personas, muchas de ellas civiles inocentes.

Es cómplice de la llamada “guerra contra el terror”, que apuesta por los asesinatos extrajudiciales, por matar en vez de juzgar en los tribunales, por matar sin probar la culpabilidad de alguien, por matar sabiendo que es probable que haya víctimas colaterales. Es decir, asesinatos de civiles inocentes.

La Unión Europea aplaudió el asesinato extrajudicial de Osama Bin Laden, de uno de sus hijos y de tres personas más. “Esto hace que el mundo sea un lugar más seguro”, aseguró el presidente del Consejo Europeo y el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, el anfitrión de la Cumbre de las Azores de 2003 en la que se ultimaron los preparativos para la invasión ilegal de Irak. ¿Será Durao Barroso quien recoja el Nobel?

El mejor indicador para medir el empeño por la paz es el relativo al mercado de las armas. En eso la Unión Europea tampoco se queda atrás. Es, de hecho, uno de los mayores exportadores de armas del mundo. Francia, Alemania y Reino Unido ocupan los puestos tercero, cuarto y quinto de la clasificación mundial en cuanto al valor de sus exportaciones en armamento convencionales.

En 2011 naciones de la UE vendieron armas a Bahréin, Egipto o Arabia Saudí, justo cuando los gobiernos de esos países llevaban a cabo campañas de represión contra los manifestantes que pedían libertad, pan y justicia social.

También la UE exportó armamento a México, Pakistán, Colombia o Israel, ese Estado que aparta y discrimina a los palestinos, ocupa sus tierras y viola de forma sistemática las resoluciones de Naciones Unidas. Fue además el principal suministrador de armas de Libia en los últimos años.

Alemania, Francia y Holanda vendieron armas a Grecia por 1.300 millones de dólares en 2010, mientras Angela Merkel aprobaba ayudas de 22.400 millones para contribuir al “rescate” de Grecia a cambio de severos recortes en jubilaciones y sueldos estatales.

Entre tantos merecedores del Nobel de la Paz figuran las Abuelas de Plaza de Mayo argentinas, que eran candidatas al premio por quinta vez. Precisamente esta semana han encontrado a la nieta 107. Su lucha, desde abajo, sin más herramientas que el dolor y el anhelo de justicia, es un ejemplo de perseverancia y merece el mayor de los reconocimientos.

Pero evidentemente, en esta extraña medición en la que el neoliberalismo se disfraza de solidaridad y la guerra se hace en nombre de la paz, los denodados esfuerzos de la UE por favorecer a los especuladores financieros no tenían competencia.

En las redes sociales de Internet ya hay quien dice, con humor amargo, que el Nobel de la Paz 2013 se lo disputarán los drones estadounidenses que “pacifican” Afganistán y Pakistán o los bombardeos de la OTAN “que traen la paz”. O quién sabe, quizá algún banco.

12/10/2012

http://www.eldiario.es/autores/olga...

lunes, 8 de octubre de 2012

España vive su mayor crisis desde la guerra civil y una de las mayores desde 1850 (gráfico)

Se rompió el espejismo urdido por El País en las elecciones de Venezuela

Se rompió el espejismo urdido por El País en las elecciones de Venezuela

8 octubre 2012 – 14:12

El tiempo y otra buena dosis de realidad ha vuelto a colocar a la prensa ultraliberal en su sitio. Su interpretación de las encuestas, que situaban el resultado de las elecciones en Venezuela en un “empate técnico” entre Hugo Chávez y Henrique Capriles se ha visto desbordada por los 7.860.982 votos obtenidos por Chávez frente a los 6.386.155 votos de Capriles, esto es, 54,84% frente a 44,55% (95% escrutado), es decir, más de 10 puntos de ventaja.

Una participación de más del 80% consigue que el apoyo a Chávez se incremente en más de 1 millón de votos respecto al resultado de las anteriores elecciones presidenciales, pero la oposición también crece al moderar su discurso e incluso prometer que mantendría las misiones consolidadas durante los años de gobierno socialista. El País ya presentaba al candidato neoliberal como “socialdemócrata” en sus informaciones previas a la contienda electoral -“Capriles Radonski no sólo se define a sí mismo como “de centro-izquierda”; sino que su hoja de servicio parece confirmarlo”- y explicaba que mantendría muchas de las coberturas sociales de las que hoy disfrutan los venezolanos. El 6 de Octubre, un editorial (1) lo definía como “líder centrista que pretende mirarse en el espejo de los socialdemócratas brasileños“. Ese mismo día publicaba la que quizás pueda considerarse como la caricatura más ruin del presidente venezolano: una donde un perfil de corte fascista se “adorna” con sangre en la boca, mejilla y deforme nariz.

Hoy, la realidad devuelve a Capriles a su lugar, y en la noticia más leída en la web de El País (2) sobre el resultado electoral leemos “el líder opositor, un abogado de 40 años, conocido como el flaco, del partido Primero Justicia (centroderecha)“. Observamos -pues- cómo Capriles muta en este diario desde “el centro-izquierda” al “centroderecha” en apenas dos días y cómo un “empate técnico” se queda en más de 10 puntos a favor de Chávez en una contienda que aún el día 7 se disputaba entre “(…) la hegemonía del caudillismo populista o la recuperación de la democracia liberal. Las encuestas consideradas más fiables dan un empate técnico (…)” (3).

El resultado vuelve a dejar a los concienzudos analistas y tertulianos del cabaret televisivo en evidencia. ¿Cómo es posible que alguien tan malvado, un populista, déspota, autócrata, casanova venezolano, caudillo mesiánico (4), … dictador -en suma- pueda ganar uno tras otro todos los procesos electorales con tanta diferencia? ¿Fraude? Difícil de creer tras el reconocimiento de las auditorias extranjeras, de Capriles, y el hecho de que la oposición utilizase el mismo sistema electoral durante sus primarias. ¿Miedo? El voto es secreto… ¿No es más fácil enfrentar la realidad de los hechos y las cifras ante la propaganda de los medios privados y comprobar que la realidad siempre es más terca?

A día de hoy a El País sólo le queda presentar a Capriles -a quién respalda el 80% de los medios privados venezolanos- como a David y a Chávez -que cuenta con los públicos y comunitarios- como a Goliat. Hoy sólo puede decir que “Venezuela se fractura” en dos mitades, cuando la diferencia del resultado entre el primer y segundo candidato es mucho mayor que en los países europeos.

Para el buque insignia del grupo PRISA “la holgada victoria de Chávez, a sus 58 años, se produce a pesar del fracaso de su gestión y de la incertidumbre que supone su enfermedad —en junio de 2011 le diagnosticaron cáncer— al no tener un heredero conocido” (2). El diario no comenta o deja para la letra pequeña la impresionante reducción de la pobreza en Venezuela durante los años de gobierno del PSUV, o el progresivo aumento de la educación y mejora de la sanidad, los factores fundamentales para que la ciudadanía se movilice en defensa de sus derechos adquiridos. Esas son las claves, pero la prensa no quiere verlas o -más bien- prefiere no mostrarlas. Lo demás son frases sacadas de contexto, espejismos sobre la “falta de libertad” entre otras muchas manipulaciones, o el intento de situar otros factores menores como la inseguridad ciudadana -que deben mejorar- por encima de los básicos: educación, sanidad y necesidades básicas cubiertas. No se trata de “a pesar de”, sino “gracias a”.

Roto el espejismo urdido por El País durante los meses previos a las elecciones presidenciales, hoy, sus directivos sólo pueden fantasear con las macabras elucubraciones de sus fieles periodistas;

“La Constitución venezolana establece que si el presidente fallece en los primeros cuatro años de su mandato hay que convocar nuevas elecciones. Si muere en los dos últimos años del mandato, el vicepresidente puede concluir el periodo de seis años“.

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(1) http://elpais.com/elpais/2012/10/05/opinion/1349464039_895560.html

(2) http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/07/actualidad/1349633710_923402.html

(3) http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/07/actualidad/1349592280_205447.html

(4) http://elpais.com/elpais/2012/09/21/gente/1348244754_473379.html

viernes, 5 de octubre de 2012

La tierra del mundo, cada vez en menos manos

Hace una década quien atravesaba la provincia de Santiago del Estero, en el noroeste de Argentina, podía ver kilómetros y kilómetros de tierras llanas y áridas, con arbustos, cabras y niños en la carretera vendiendo tortugas. Años después en esos mismos campos olía a quemado: ardía la vegetación y se advertían humaredas allí y aquí. Era el primer paso que daban los nuevos terratenientes para despejar la tierra y después plantar allí soja transgénica, resistente a climas menos húmedos. Este desplazamiento de pequeños campesinos que llevaban décadas viviendo en parcelas sin título de propiedad por grandes inversores del negocio agrícola no es patrimonio exclusivo de Santiago del Estero sino un fenómeno mundial.

En la última década, en todo el mundo han sido vendidas unas 203 millones de hectáreas, un tamaño cuatro veces mayor al territorio español y suficiente para cultivar alimentos para 1.000 millones de personas, precisamente el número de hambrientos que en la actualidad cobija el plantea, según ha denunciado esta semana Oxfam. Más de la mitad de esas operaciones con tierras agrícolas, unas 106 millones de hectáreas, ha sido protagonizada por inversores extranjeros en países en vías de desarrollo con graves problemas de inseguridad alimentaria, según la organización no gubernamental. “Dos tercios de estos inversores prevén exportar lo que producen, en muchos casos cultivos destinados a la producción de biocombustibles”, añade Oxfam.

La ONG no está en contra de la gran inversión en agricultura, pero reclama que se respeten los derechos de los campesinos que han vivido en sus tierras de generación en generación, aunque muchas veces carezcan de títulos de propiedad. “Un punto clave es si la inversión fomenta la producción de alimentos para su comercio en los mercados locales. Es fundamental analizar si esa inversión refuerza o perjudica los derechos sobre la tierra y otros recursos relacionados de la población local más vulnerable”, reclama Oxfam, que también pide que estos grandes proyectos creen empleo de calidad y respeten el medio ambiente.

“Esta compra masiva de tierras sin precedentes no ha sido regulada o legislada de forma adecuada, de manera que sea posible evitar el acaparamiento de tierras”, advierte la ONG. En los últimos años, algunos países han intentado introducir controles a las transacciones de tierras a gran escala, en algunos casos, con el objetivo de evitar la extranjerización del recurso. Son los casos de Brasil, Argentina, Mozambique, Laos, Tanzania, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Camboya. En Argentina, por ejemplo, el Gobierno difundió el pasado jueves datos parciales del relevamiento que está haciendo sobre la nacionalidad de los propietarios de las fincas: el 2,7% de las 278 millones de hectáreas censadas, es decir, unas 7,5 millones, pertenece a extranjeros. En este país una ley de 2011 ha prohibido que las empresas o ciudadanos foráneos cuenten con más del 20% del territorio de un municipio, una provincia o del país entero, pero no fija límites a la concentración de la propiedad de los argentinos.

Más allá de ciertas regulaciones en determinados países, la situación en general es otra y aún en esos sitios donde se ha regulado tampoco se ha solucionado definitivamente el problema. “Las personas que viven en la pobreza continúan siendo expulsadas de sus tierras, a menudo de forma violenta, sin haber sido consultadas o sin recibir compensación alguna. Muchas pierden sus hogares y se ven sumidas en la miseria, sin tener acceso a la tierra de la que dependen para comer y ganarse la vida”, describe Oxfam la situación global.

En los países pobres, cada seis días se vende una superficie de terreno del tamaño equivalente a toda el área metropolitana de Madrid (1.700 kilómetros cuadrados) a inversores extranjeros. Oxfam calcula que las adquisiciones de tierra se triplicaron durante la crisis de los precios de los alimentos de 2008 y 2009, momento en que la tierra empezó a considerarse una inversión cada vez más rentable. Los alimentos han vuelto a encarecerse en la actualidad hasta alcanzar cotizaciones máximas.

En Liberia, en cinco años el 30% de la superficie del país ha sido objeto de transacciones de tierra. En Honduras, el conflicto por la tierra en la región del Bajo Aguán se ha saldado con 60 víctimas mortales hasta el momento. En esa región, en 2009 la Corporación Financiera Internacional, el brazo del Banco Mundial para financiar al sector privado, concedió un préstamo de 23 millones de euros a la empresa de aceite de palma Dinant. Ante acusaciones de las organizaciones locales sobre violaciones de los derechos humanos y desalojos forzosos provocados por la inversión de Dinant, el Defensor del Pueblo del Banco Mundial encargó en agosto de 2012 una auditoría para analizar en profundidad el apoyo de la CFI.

No es el único caso en el que el Banco Mundial está acusado de financiar proyectos que presuntamente violarían el derecho a la tierra. Ha recibido otras tres quejas formales en Latinoamérica, 12 en la región Asia-Pacífico y cinco en África.

El Banco Mundial es un actor importante en materia agrícola. Ha elevado sus préstamos al sector desde los 1.900 millones de euros en 2002 hasta los 4.600/6.100 millones en 2012. Estos créditos incluyen aquellos dirigidos a los grandes inversores agrícolas, pero también a las iniciativas a favor de la reforma agrícola, como los proyectos que Oxfam ha reconocido como positivos en México, Indonesia o Ruanda. El Banco Mundial celebrará del 12 al 14 de octubre en Tokio su reunión anual y por eso la ONG ha aprovechado este momento, con apoyo de escritores y artistas como Anjelique Kidjo, Gael García Bernal o Kristin Davis, para reclamarle que detuviese su política de financiamiento y asesoría a favor de la concentración de tierras. A finales del año pasado ya la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, según sus siglas en inglés) había alertado sobre el acaparamiento y la extranjerización de la propiedad rural en Latinoamérica.

CEPAL - Tenemos que aprender de las políticas redistributivas de Venezuela - YouTube

Ramonet: “Lo que publica la prensa española sobre Venezuela es totalmente inventado”

Ramonet: “Lo que publica la prensa española sobre Venezuela es totalmente inventado”

El director de Le Monde Diplomatique en español, Ignacio Ramonet advierte que la campaña de la prensa española contra Chávez encaja con la voluntad desestabilizadora de sectores de la oposición venezolana, que podrían intentar desconocer un resultado electoral adverso en las elecciones presidenciales

En respuesta a las recientes publicaciones de los diarios españoles ABC y El País  (y replicados a cabalidad por la prensa chilena como La Tercera y El Mercurio), en las que se ataca al gobierno venezolano, el presidente y director del diario Le Monde Diplomatique en Español, Ignacio Ramonet, aseguró que “la información que publica la prensa española sobre Venezuela es totalmente inventada” y que de cara a las próximas elecciones presidenciales del 7 de octubre, los medios de este país intentan posicionar la idea de que si el candidato de oposición, Henrique Capriles, no vence en la contienda se debería a un fraude electoral.

“La voluntad desestabilizadora existe en Venezuela por parte de la oposición, es por ello que cada vez hay más artículos en la prensa que presentan a Capriles como un líder con respaldo popular, cuando todas las encuestas creíbles dicen lo contrario, porque esto acreditaría la idea de que si no gana es producto de un truco”, dijo Ramonet en la “Mesa Redonda: Venezuela de cara al futuro”, organizada por la prestigiosa publicación Le Monde diplomatique en español y celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Ramonet recordó que “Venezuela es el único país donde se ha hecho un golpe mediático (abril 2002), y esto debe enseñarnos a reflexionar sobre la conexión entre el poder financiero y el poder mediático”. La razón de esta política de desinformación para el periodista está clara: “Venezuela ha sido el motor de todos los cambios ocurrido en América Latina” y esto, a su juicio, poco conviene a los intereses de los grandes conglomerados mediáticos. “Es paradójico que la prensa aquí (en España) siga diciendo lo que dice. Todos sabemos que es una manera de justificar a posteriori los resultados que vaticinan las encuestas venezolanas”.

En la actividad también participaron Marcos Roitman, profesor titular en Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM); Tahína Ojeda, investigadora asociada del Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación de la UCM; Raúl Morodo, ex embajador de España en Venezuela y catedrático de Derecho Constitucional y Bernardo Álvarez Herrera, embajador venezolano en España.

En relación a los artículos publicados por ABC, el embajador Álvarez consideró que hay que tomar en cuenta que están escritos por el “corresponsal” de este medio en Washington, Emili J. Blasco, que toma línea de Roger Noriega, y que esta campaña pudiera estar diseñada por “agencias descentralizadas y organismos de inteligencia” de Estados Unidos, empeñados en intervenir en la realidad venezolana.

Ataques al CNE

Durante su intervención el reconocido periodista ha advertido que “no está descartado que la noche del 7 de octubre la oposición no reconozca los resultados electorales”. Ramonet se plantea este escenario debido a lo que considera una campaña de descrédito por parte del candidato opositor contra el Consejo Nacional Electoral (CNE). “Evidentemente la voluntad de desestabilización existe”.

Sin embargo, la tesis del fraude en Venezuela está absolutamente descartada ya que “jamás ha habido ningún informe de algún organismo internacional que ponga en duda el sistema electoral venezolano”, en cambio -dijo- el Consejo Nacional Electoral Venezolano (CNE) “está reconocido como uno de los más confiables del mundo”. Y sobre el posible resultado, el periodista e intelectual español establecido en Francia, asegura que “no se ha visto nunca un candidato que, con 10 o 15 puntos por debajo a dos semanas de los comicios haya ganado una contienda”, en referencia a que considera imposible que Capriles supere la brecha que lo separa de Hugo Chávez.

El proceso de cambios en Venezuela es irreversible

El ex embajador español en Venezuela (2004-2007), Raúl Morodo, analizó el desarrollo del proceso de cambios en Venezuela, asegurando que se debió al agotamiento del sistema anterior y que se ha venido construyendo un modelo más incluyente, “con una nueva legalidad, que busca una democracia más real”, y que a pesar de las contradicciones y la polarización existente este proceso garantiza estabilidad. Así el diplomático concluyó que no hay posibilidad de un nuevo “trauma”, el camino de la continuidad del proceso “está asegurado y es garantía de la convivencia y la paz”. A su juicio, el proceso de transformación social y política que se desarrolla en el país es irreversible.

Con una exposición fundamentada en datos concretos de organismos como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y el Banco Mundial, el profesor Marcos Roitman expuso los resultados de las políticas sociales y económicas que ha llevado adelante el actual Gobierno en Venezuela, destacando el incremento en más del 100% de la inversión social, la disminución de la pobreza en más de 50%, el bajo nivel de desempleo (7%) y el éxito de las Misiones sociales. Según Roitman, en las próximas elecciones presidenciales se decidirá “si se continúa avanzando en esta dinámica transformadora o hacia un proceso de retroceso a las desigualdades sociales”. “Hasta Capriles ha tenido que reconocer en su campaña el impulso social que ha dado el presidente Chávez”, dijo.

Tahína Ojeda, comentó el papel que el gobierno venezolano ha tenido en América Latina, señalando que Venezuela ha fomentado que se inicie un “esquema de integración propio, que prioriza el entendimiento y la acción política, y donde la diversidad sea posible y se respeten las necesidades de desarrollo de cada país”.

El Ciudadano